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Derecho Médico

En este ir y venir del acontecer jurídico en el cual me encuentro inmerso desde hace más de 3 décadas y en preparación a una próxima jornada de enfermería, es increíble y no me deja de sorprender el cómo el derecho se encuentra íntimamente relacionado con las actividades de nuestro día a día, el área del derecho a la salud no está exenta de ello.

Adentrándome más en profundidad respecto de las funciones que el personal del área de enfermería de cualquier institución pública o privada tiene, es que me doy cuenta y reflexiono en la gran responsabilidad que tienen en sus manos, la cual por siglos ha sido minimizada y eclipsada por otros profesionales de la salud y por la misma comunidad, pero son una fuerza indispensable para el adecuado desarrollo y desempeño de todas las demás áreas que giran alrededor del paciente.

En realidad, para todo lo que se hace hay un cuándo y un cómo.

Una mala administración de un medicamento, ya sea por una mala dilución, una combinación de los mismos o fuera del horario que corresponde, una postura inadecuada al momento de manipular al paciente, inclusive barandal mal puesto, pueden generar exposición de daño al paciente tras un proceso quirúrgico, y son ellos y ellas las que en muchas jornadas llevan esa responsabilidad.

Como diría mi abuelo, todas las comparaciones son absurdas.

No se trata de con esta reflexión el polarizar a quienes hoy, como profesionales de la salud, dan lo mejor de sí independientemente de su título, todos forman parte de la cadena de valor hacia el paciente, pero sí sirvan estas líneas para crear una mayor conciencia del fundamental valor que tienen quienes asisten en su carácter de enfermera o enfermero a todo aquel que cruza los umbrales de una institución de salud para recibir atención médica.

El éxito radica en la acción sabia y bien ejecutada.